CURIOSIDAD
Jacob Hooy & Co
Una botica que no ha cambiado desde 1743: cajones de madera con hierbas, frascos de regaliz y una cabeza "gaper" sobre la puerta.
Una tienda que sigue igual
Jacob Hooy & Co es una pequeña tienda de hierbas y botica en el Kloveniersburgwal, y tiene prácticamente el mismo aspecto desde 1743. Entras desde el canal y lo primero que te llega es el olor. Hierbas secas, té, especias y regaliz flotan juntos en el aire.
Merece la pena el paseo porque es una tienda de verdad, no un museo. Nadie te pide una entrada. Puedes quedarte dentro, mirar las paredes y salir con una bolsita de papel con algo, si te apetece. Con diez o quince minutos es suficiente.
Mira arriba y luego alrededor
Empieza fuera, encima de la puerta. La cabeza que ves allí es un gaper, una figura con la boca abierta. En los Países Bajos es el letrero tradicional de una botica. Cuando lo sabes, empiezas a ver gapers sobre las puertas de viejas farmacias por todo el país.
Dentro, fíjate primero en las paredes. Están cubiertas de cajones de madera, cada uno con una etiqueta de la hierba o la especia que guarda. Detrás del mostrador y a lo largo de las estanterías hay grandes frascos. Muchos contienen regaliz, que los neerlandeses llaman drop. Hay más formas e intensidades de las que la mayoría de los visitantes esperan, y parte es salado en lugar de dulce. Si nunca has probado el salado, pregunta a la persona del mostrador por cuál empezar. Hazlo con cara seria y pide una bolsa pequeña.
Después fíjate en los detalles. El mostrador, las palas, las etiquetas antiguas y la manera de pesar las cosas pertenecen a una época en la que así se compraban las medicinas. La tienda sigue vendiendo hierbas, tés y remedios naturales, así que los productos están para usarse y no solo para mirarse.
Por qué una botica aquí
En el siglo XVIII Ámsterdam era una ciudad comercial, y las especias, las hierbas y las plantas raras llegaban en barco. Una tienda como esta estaba al final de esa cadena. Antes de las farmacias modernas, la gente iba al boticario o al herbolario a por té, polvos y tónicos, y una tienda que vendía hierbas al peso era algo normal en la calle.
Lo raro es que esta sobreviviera. La mayoría de estas tiendas se modernizaron, se mudaron o cerraron. Jacob Hooy conservó sus cajones, sus frascos y su aspecto, y por eso la gente cruza la calle para verla. La fecha, 1743, es la que la propia tienda da como su comienzo.
Antes de ir
- Está junto al canal Kloveniersburgwal, a poca distancia de Nieuwmarkt y a unos diez minutos a pie de la plaza Dam.
- La tienda cierra los domingos, así que mejor ir entre semana o el sábado.
- La entrada es gratuita. No te obligan a comprar nada, pero una bolsita de hierbas o de regaliz es un buen recuerdo.
- Ve una mañana entre semana para tener más espacio y poder mirar los cajones y los frascos.
- La tienda es pequeña. Si está llena, espera un minuto y mira el gaper sobre la puerta.









