HALLAZGO CURIOSO
Pintohuis
Una mansión de comerciantes del siglo XVII con techos pintados, hoy sala de lectura y cafetería de acceso gratuito.
Una mansión en una calle, no en un canal
Pintohuis está en la Sint Antoniesbreestraat, a un par de minutos a pie de la plaza Nieuwmarkt. En Ámsterdam, las grandes casas de comerciantes suelen dar a un canal. Esta da a una calle, y eso es lo primero que la hace poco común.
Hoy la planta baja está abierta a todo el mundo como sala de lectura y cafetería, y se puede entrar sin más. Los pisos de arriba son oficinas de la Waag, así que la parte pública está abajo. Es un buen sitio para sentarse con un café y un libro, en una sala que ha tenido una vida larga y dura.
Comerciantes, un motín y una autopista
La casa data de entre 1605 y 1607. Se construyó para Jan Jansz. Carel, uno de los primeros directores de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, fundada en 1602. Compró seis parcelas para hacerle sitio. La propia Compañía llevaba sus negocios desde el Oost-Indisch Huis, a unos minutos de aquí.
En 1651 la casa la compró Isaack de Pinto, banquero y comerciante de Amberes. Los De Pinto eran una rica familia judía portuguesa de comerciantes y banqueros. En 1686 su hijo David compró la casa de al lado y lo reconstruyó todo. El diseño es probablemente de Elias Bouman, que también diseñó la Sinagoga Portuguesa. El antiguo hastial doble escalonado dio paso a una fachada de arenisca de estilo clasicista neerlandés, y dio mucho que hablar.
No a todos les gustó. En 1696, durante el Aansprekersoproer, un motín, la casa, ricamente decorada, fue saqueada y veintisiete personas fueron detenidas. En el desván hubo una vez una sucá de roble, la cabaña que se usa en la fiesta judía de Sucot. La familia vendió la casa en 1756 a un boticario.
La calle estaba en el antiguo barrio judío. Después de la guerra la mayoría de los vecinos nunca volvió, y las casas vacías se fueron deteriorando. A finales de los años sesenta, los edificios que rodeaban Pintohuis habían sido derribados, y la casa quedó sola en un solar vacío. El ayuntamiento la compró en 1968 para demolerla, porque se planeaba una carretera de cuatro carriles y una línea de metro por la zona.
Vecinos, okupas y una fundación de conservación lucharon por salvarla. El 5 de enero de 1972 el pleno municipal votó, por un solo voto, no construir la carretera. En marzo y abril de 1975 estallaron los disturbios de Nieuwmarkt por el derribo de viviendas para el túnel del metro. El metro se construyó, pero la autopista no, y entre 1975 y 1984 se levantaron viviendas nuevas siguiendo el trazado de las antiguas calles. La casa restaurada fue sucursal de biblioteca desde finales de 1975 hasta 2012. La sala de lectura abrió en 2014.
Qué mirar
Primero ponte al otro lado de la calle y mira la fachada de arenisca. Es más ancha y más ornamentada que todo lo que la rodea, y las viviendas más nuevas a cada lado la hacen destacar aún más.
Dentro, mira hacia arriba. Los techos pintados de la planta baja no son originales. Se añadieron durante la restauración de 1975. Aun así son un buen motivo para entrar, y recuerdan que el edificio fue rescatado, no conservado intacto.
Luego baja por el callejón junto a la casa y mira la parte de atrás. Verás el edificio principal, ancho, a la derecha y la casa lateral, estrecha, a la izquierda.
Antes de ir
- La estación de metro Nieuwmarkt está al final de la calle, y Pintohuis queda a un par de minutos a pie desde allí.
- La entrada a la planta baja es gratuita. El horario es más corto los sábados y los domingos está cerrado, así que conviene comprobarlo antes de ir.
- Ven un día laborable por la mañana si quieres tener la sala de lectura para ti solo.
- Solo la planta baja está abierta a los visitantes. Los pisos de arriba son oficinas.
- Baja por el callejón junto a la casa para ver la parte de atrás y la casa lateral, estrecha.









