HALLAZGO RARO
Picasso en el Vondelpark
Un Picasso auténtico, «Figure découpée» (el pez), en un prado del Vondelpark desde 1965. Los corredores pasan junto a él sin mirarlo.
Un Picasso sobre la hierba
La mayoría de la gente que pasea por el Vondelpark mira a los patos, los estanques o a la persona del banco de al lado. Pocos miran la escultura que hay en el prado. Es un Picasso auténtico y está aquí desde 1965.
En Ámsterdam la obra se conoce como El Pez. Puedes acercarte todo lo que quieras, rodearla y quedarte el tiempo que te apetezca. No hay cola, ni vigilante, ni entrada.
Ese es su encanto. Un nombre como Picasso suele significar un museo, una sala en silencio y una cuerda. Aquí está al aire libre, entre corredores, ciclistas y gente de picnic. Solo por ese contraste merece la pena el paseo.
El parque que la rodea
El Pez es de 1965, cien años después de la apertura del parque. El parque nació en 1865 con el nombre de Nieuwe Park, el Parque Nuevo. Jan David Zocher lo diseñó al estilo de los jardines paisajistas ingleses, con caminos sinuosos, prados abiertos y grupos de árboles. Su hijo Louis Paul Zocher diseñó la última parte, terminada en 1877.
Empezó como un proyecto privado. Un grupo de ciudadanos dirigido por Christiaan Pieter van Eeghen compró prados y marismas en el borde de la ciudad. Al principio el parque era gratuito para los miembros de su asociación, y los demás pagaban para entrar. En 1953 la asociación entregó el parque a la ciudad.
El Pez llegó en la década siguiente. En los años sesenta y setenta el Vondelpark se hizo famoso como un lugar donde casi todo estaba permitido. Un Picasso en el prado encaja con ese ambiente. Las fuentes que tengo no dicen cómo llegó la escultura hasta aquí, así que no voy a suponerlo.
Hay otras dos estatuas en el parque. Una es la de Joost van den Vondel, poeta y dramaturgo del siglo XVII que da nombre al parque, colocada aquí en 1867. La otra es Mama Baranka, de Nelson Carrilho, de 1985.
En qué fijarse
Primero da unos pasos atrás y míralo en conjunto. Después rodéalo despacio. Una escultura que se ve de una manera desde el camino puede parecer muy distinta desde el otro lado, así que dale una vuelta completa antes de decidir qué te parece.
Picasso es famoso por reducir un tema a unas pocas decisiones atrevidas. Pregúntate qué reconoces como pez y qué solo está sugerido.
Luego fíjate en el entorno. La hierba, los árboles y el cielo abierto forman parte de cómo se lee la obra. Es una pieza pensada para estar al aire libre, con luz cambiante.
Fíjate también en quién no la mira. Los corredores pasan por su circuito de siempre. Seguramente alguien duerme sobre la hierba cerca. Así vive aquí El Pez, como parte de una tarde cualquiera.
Por el camino, escucha a las cotorras. Las cotorras de collar viven en estado salvaje en el parque desde los años setenta, y muchas veces se oyen antes de verse.
Antes de ir
- Entra por cualquiera de las puertas del parque. La escultura está en un prado y se puede ver gratis a cualquier hora.
- Ven temprano una mañana entre semana o una tarde tranquila para tener el prado casi para ti. Las tardes soleadas de fin de semana se llenan de picnics y deporte.
- Está al aire libre, así que mira el tiempo. Con el césped seco es más fácil quedarse un rato.
- Mírala desde varios lados antes de hacer fotos.
- De junio a agosto, el teatro al aire libre del parque ofrece espectáculos gratuitos, con una pequeña donación voluntaria. Consulta el programa si quieres quedarte.









